Cuidar el cielo también es cuidar nuestro entorno
La noche estrellada ha sido una de las mayores fuentes de conocimiento, orientación y cultura de la humanidad. Su desaparición gradual bajo un manto de luz artificial ineficiente nos afecta a todos.
¿Qué es la contaminación lumínica?
Es la introducción de luz artificial en el medio nocturno cuando se emite de forma excesiva, mal orientada (hacia el cielo o el horizonte en lugar de hacia el suelo), en horarios innecesarios o con espectros desfavorables (altas proporciones de luz azul). No se trata de apagar la ciudad ni de comprometer la seguridad ciudadana, sino de iluminar exclusivamente donde, cuando y con la intensidad que se necesita.
Efectos documentados del exceso de luz nocturna
Pérdida de la visión del firmamento
En zonas muy iluminadas, solo se distinguen unas decenas de las estrellas más brillantes de las miles que el ojo humano vería bajo un cielo oscuro, perdiendo por completo la Vía Láctea.
Desperdicio de energía y recursos
Cada farola que alumbra hacia arriba o hacia los laterales representa energía generada y pagada que se pierde directamente hacia el espacio sin iluminar aceras ni calzadas.
Impacto en los ecosistemas
Aves migratorias desorientadas por reflejos costeros en el Estrecho de Gibraltar, insectos polinizadores atraídos fatalmente por fuentes de luz y alteración de los ciclos biológicos nocturnos de fauna y flora.
Pérdida cultural y científica
Durante milenios la observación de las estrellas fundó la navegación, el calendario y las matemáticas. Crecer sin ver el cielo nocturno desconecta a las nuevas generaciones de su escala cósmica.
Un cielo que merece ser visto
Ceuta, con su singular posición geográfica entre dos mares y su relieve costero, tiene puntos donde el horizonte sobre el mar aún ofrece momentos de gran belleza. En ACAD promovemos la sensibilización para que la iluminación urbana sea eficiente, orientada hacia el suelo y respetuosa con la noche.
